miércoles, 19 de octubre de 2011

De ladrones y asesinos

A veces para entender mejor una situación conviene hacer una abstracción y reducir el problema a una magnitud menor. Así, por ejemplo, para entender el presupuesto y el déficit público, conviene imaginar que es una casa y sustituir los miles de millones de € por unos pocos miles de €.

Así propongo el siguiente caso. Una banda de ladrones se dedica a robar bancos y joyerías durante 30 años. Roba más de 800 establecimientos en toda España. Una parte de los miembros es detenida cada año pero nunca es suficiente para acabar con esa banda de delincuentes. Como la magnitud del problema amenaza a la estabilidad social, económica y política del país a alguna lumbrera se le ocurre hacer una conferencia internacional en la que se califica de conflicto el asunto y propone que unos dejen de robar y los otros dejen de detener a los causantes. Eso sí, los delincuentes se irán a su casa con el botín y no piensan devolver nada de lo robado.

Ahora imagina que esta banda no roba, sino que mata y secuestra. Sólo mata una de las partes, pero al señor de la conferencia le apetece llamarlo conflicto. Sería conflicto si las dos partes se atacaran pero en España uno pega y el otro se defiende. ¿Y para conseguir que deje de matar se propone olvidar lo cometido y dialogar? ¿Sin cárcel? ¿Sin castigo? ¡No se aceptaría en el caso de los ladrones pero se acepta con los asesinos!

Así, según la Conferencia de Paz de San Sebastián, si ETA realizara una declaración pública de cese definitivo de la actividad armada los gobiernos de España y Francia deberían darle la bienvenida y aceptar iniciar conversaciones. Eso sí, si fueran ladrones los detendrían y los meterían en la cárcel… pero son asesinos.